Construir una terraza de grava

La grava transforma un rincón descuidado del jardín en un espacio de vida exterior en un fin de semana. A diferencia de las terrazas de madera o de losas, una terraza de grava respira, drena naturalmente y nunca se pudre. Requiere poco mantenimiento, se adapta a terrenos irregulares y envejece con elegancia. El secreto de una terraza de grava duradera reside en tres capas: un buen drenaje en el fondo, una base estable en el medio y una grava de acabado que permanezca en su sitio. Sin una cimentación sólida, la grava migra, las malas hierbas aparecen y la superficie se vuelve irregular en pocos meses. Bien hecha, esta terraza dura décadas y solo requiere un rastrillado ocasional.

  1. Delimitar y excavar la zona. Traza el perímetro con pintura de marcado o con estacas y cuerda. Excava uniformemente a una profundidad de 15 a 20 cm en toda la superficie. Prevé una ligera pendiente del 2% (2 cm por metro) para el drenaje del agua hacia el exterior de la casa.
  2. Colocar el geotextil. Desenrolla la tela geotextil sobre toda la superficie excavada, solapando los paños al menos 15 cm. Súbela 10 cm por los bordes verticales. Esta membrana bloquea las malas hierbas al tiempo que deja pasar el agua.
  3. Instalar el bordillo. Coloca bordillos metálicos, de plástico o de madera tratada a lo largo del perímetro para contener la grava. Fíjalos firmemente con estacas clavadas cada 60 cm. El bordillo debe sobresalir 2-3 cm por encima del nivel final de la grava.
  4. Extender la capa base. Vierte 10 a 12 cm de grava triturada 0/20 o material de relleno sobre el geotextil. Reparte uniformemente con un rastrillo, manteniendo la pendiente de drenaje. Esta capa asegura el drenaje y la estabilidad.
  5. Compactar la base. Pasa la plancha vibratoria por toda la superficie, cruzando los pasadas. Riega ligeramente si el material está muy seco, y luego compacta de nuevo. La base debe estar firme y no moverse bajo el peso.
  6. Añadir una capa intermedia. Extiende 3 cm de grava fina (6/10 o 8/12) sobre la base compactada. Esta capa de transición evita que la grava decorativa se hunda en la grava triturada. Rastrea para igualar.
  7. Extender la grava de acabado. Vierte 4 a 5 cm de grava decorativa (grava de camino 8/16 o grava rodada). Reparte uniformemente con un rastrillo. Elige una grava que se compacte ligeramente al caminar; evita las piedras redondas que ruedan.
  8. Regar y estabilizar. Riega ligeramente toda la superficie para asentar la grava. Deja reposar 24 horas, luego rastrilla las zonas desiguales y añade grava si es necesario. Camina por toda la terraza para identificar los puntos débiles.