Cómo limpiar tu lavadora correctamente para que funcione como nueva
Limpia tu lavadora cada mes usando vinagre blanco, bicarbonato de sodio y un ciclo de agua caliente vacío, seguido de una limpieza manual del filtro y las gomas para eliminar residuos y malos olores.
- Revisa y limpia el filtro de desagüe. Localiza el filtro en la parte inferior frontal de la lavadora. Coloca una toalla y un recipiente bajo el filtro antes de desenroscarlo. Retira pelusas, monedas y residuos acumulados. Enjuaga el filtro con agua tibia y un cepillo suave, luego vuelve a instalarlo girándolo en sentido horario hasta que quede firme.
- Limpia las gomas y juntas de la puerta. Mezcla agua tibia con unas gotas de detergente líquido. Con un paño húmedo, limpia cuidadosamente los pliegues de la goma donde se acumula suciedad y moho. Presta especial atención a la parte inferior donde se junta más humedad. Seca completamente con un paño limpio para evitar que se forme moho.
- Ejecuta un ciclo de limpieza con vinagre. Vierte dos tazas de vinagre blanco directamente en el tambor. Selecciona el ciclo más largo y con agua más caliente disponible. Inicia el ciclo y deja que se complete totalmente. El vinagre disolverá los depósitos de jabón, cal y suciedad acumulada en las tuberías internas.
- Realiza un segundo ciclo con bicarbonato. Espolvorea media taza de bicarbonato de sodio directamente en el tambor. Ejecuta otro ciclo completo con agua caliente. El bicarbonato neutralizará olores residuales y eliminará manchas persistentes. Este paso también ayuda a equilibrar el pH después del tratamiento con vinagre.
- Limpia la cubeta del detergente. Retira completamente la cubeta del detergente jalándola hacia afuera. Sumégela en agua tibia con bicarbonato durante 15 minutos. Usa un cepillo de dientes viejo para limpiar los compartimentos y eliminar residuos pegajosos. Enjuaga bien y asegúrate de que esté completamente seca antes de reinstalarla.
- Limpia el exterior y ventila la máquina. Limpia el panel de control, la superficie y los lados con un paño húmedo y detergente suave. No uses productos abrasivos que puedan dañar el acabado. Después de la limpieza, deja la puerta abierta por al menos 2 horas para que circule el aire y se seque completamente el interior.