Cómo Limpiar los Quemadores de la Caldera
Los quemadores de la caldera son el corazón del sistema de calefacción de tu hogar. Con el tiempo, se acumulan polvo, óxido y carbonilla alrededor de los puertos del quemador, lo que puede provocar llamas irregulares, amarillentas o incluso ciclos cortos. El mantenimiento regular mantiene tu sistema funcionando eficientemente y previene la peligrosa acumulación de hollín que eventualmente puede dañar tu intercambiador de calor. Realizar esta tarea tú mismo es sencillo si te mueves metódicamente. No estás reconstruyendo la caldera, solo asegurándote de que el combustible pueda salir de los puertos limpiamente e encenderse suavemente. Cuando se hace bien, los quemadores brillarán con un azul nítido y constante, y tu caldera se encenderá y apagará sin la vacilación o el ruido asociado con igniciones sucias.
- Corta la corriente primero. Apaga la corriente de la caldera en el interruptor de servicio o en la caja de interruptores de tu casa. Luego, cierra el suministro de gas utilizando la válvula de gas manual ubicada en la tubería cerca de la caldera.
- Expón los quemadores. Localiza los tornillos que sujetan el panel de acceso del quemador y guárdalos en un lugar seguro. Desliza el panel para revelar el conjunto del quemador.
- Limpia el polvo suelto con cuidado. Usa una aspiradora de taller con un accesorio de cepillo para eliminar con cuidado el polvo suelto y la pelusa de la base de la bandeja del quemador y la superficie de los quemadores. Trabaja lentamente para evitar golpear o doblar el delicado sensor de llama o la varilla de ignición.
- Frota los puertos hasta dejarlos impecables. Toma un cepillo de alambre de cerdas suaves y frota suavemente las ranuras del quemador horizontalmente. Sigue esto aspirando los puertos nuevamente para eliminar el carbono y el óxido desprendidos.
- Pule el sensor de llama. Limpia suavemente la varilla metálica del sensor de llama usando una esponja de lijado de grano fino o un trozo de papel de lija de grano fino. Límpialo con un paño seco y sin pelusas.
- Enciéndelo y verifica. Vuelve a colocar la tapa del quemador y restaura el suministro de gas. Vuelve a activar el interruptor eléctrico o el interruptor de servicio y sube el termostato para activar un ciclo de calefacción, comprobando que la llama sea azul, fuerte y constante.