Limpiar un aireador de grifo

La cal se acumula silenciosamente en el aireador, esa pequeña rejilla enroscada al final del grifo. Después de unos meses, el chorro se vuelve irregular, las salpicaduras van de lado, la presión disminuye. A menudo creemos que es la fontanería la que falla, cuando basta con desenroscar esta pieza dos centímetros para recuperar un caudal normal. Un aireador limpio ahorra agua al crear un chorro coherente y aireado. La cal endurecida bloquea los pequeños agujeros de la malla, obligando al agua a pasar por solo unas pocas aberturas. La limpieza lleva quince minutos de remojo y cinco minutos de cepillado. Es un mantenimiento que deberíamos hacer cada tres meses en zonas de agua dura, dos veces al año en otros lugares.

  1. Desenroscar el aireador. Cierra el tapón del lavabo para evitar perder piezas pequeñas. Desenrosca el aireador a mano en sentido contrario a las agujas del reloj. Si está apretado, envuelve un paño alrededor para proteger el cromo y usa unos alicates. No fuerces bruscamente; la rosca puede ser frágil.
  2. Separar los componentes. Coloca el aireador sobre una encimera clara. Anota el orden de las piezas tomando una foto con tu teléfono. Separa la junta de goma, la carcasa exterior, la malla metálica y el filtro antiproyecciones. Algunos modelos tienen cuatro o cinco piezas, otros solo dos.
  3. Remojar en vinagre. Vierte vinagre blanco en un bol pequeño hasta cubrir todas las piezas metálicas. Deja en remojo 30 minutos para depósitos ligeros, hasta 2 horas para la cal espesa. El vinagre disuelve el carbonato de calcio sin dañar el cromo o el latón.
  4. Cepillar los depósitos. Saca las piezas del vinagre y cepíllalas con un cepillo de dientes viejo. Insiste en los agujeros de la malla cepillando por ambos lados. Los depósitos ablandados salen fácilmente. Para los agujeros obstruidos, usa un palillo o una aguja para perforar suavemente la cal restante.
  5. Enjuagar abundantemente. Enjuaga cada pieza con agua clara para eliminar cualquier rastro de vinagre. Sacude la malla para eliminar el agua de los pequeños agujeros. Comprueba que todas las aberturas estén despejadas mirando a través de la malla hacia una fuente de luz.
  6. Reemplazar la junta si es necesario. Examina la junta de goma. Si está endurecida, agrietada o deformada, reemplázala. Las juntas estándar cuestan menos de un euro en ferreterías. Una junta nueva garantiza la estanqueidad y evita fugas al volver a montar.
  7. Volver a montar el aireador. Vuelve a montar las piezas en orden inverso siguiendo tu foto. La malla suele tener un sentido: el lado abombado hacia abajo. Inserta la junta, luego enrosca el aireador a mano hasta que esté bien colocado. No aprietes demasiado con los alicates.
  8. Probar el caudal. Abre el grifo suavemente y comprueba el chorro. Debe ser regular, recto, sin salpicaduras laterales. Pasa el dedo alrededor de la base del aireador para detectar posibles fugas. Si gotea, aprieta un poco más o comprueba la posición de la junta.