Cómo eliminar la cal de la alcachofa de ducha

La cal es el enemigo silencioso de cualquier ducha. Esos depósitos blanquecinos que van obstruyendo los orificios de la alcachofa no solo reducen la presión del agua, sino que hacen que cada ducha sea menos satisfactoria. En zonas con agua dura, este problema se acelera y lo que era un chorro parejo se convierte en hilos débiles y mal dirigidos. La buena noticia es que eliminar la cal es uno de los trabajos de mantenimiento más sencillos y gratificantes del hogar. Con una botella de vinagre y treinta minutos de tu tiempo puedes devolver tu alcachofa a su estado original. No necesitas productos químicos agresivos ni herramientas especializadas. Este es un trabajo que se hace una o dos veces al año, dependiendo de la dureza del agua en tu zona, y que transforma completamente la experiencia de la ducha. El resultado es inmediato y visible: agua que fluye con fuerza y dirección, como cuando la alcachofa era nueva.

  1. Retira la alcachofa de la ducha. Desenrosca la alcachofa girándola en sentido contrario a las agujas del reloj. La mayoría se quitan a mano, pero si está muy apretada usa una llave ajustable envuelta en un trapo para no rayar el cromado. Coloca un trapo en el desagüe de la ducha para evitar que caigan piezas pequeñas.
  2. Desmonta la malla del filtro si es accesible. Muchas alcachofas tienen un filtro de malla en la entrada que acumula sedimentos y cal. Si puedes verlo al mirar dentro de la conexión, retíralo con cuidado usando pinzas de punta fina o un destornillador pequeño. Este filtro suele ser la causa principal de la pérdida de presión.
  3. Prepara el baño de vinagre. Llena un recipiente hondo con vinagre blanco sin diluir, suficiente para sumergir completamente la alcachofa. Una bolsa de plástico resistente con cierre también funciona bien y ahorra vinagre. Sumerge la alcachofa asegurándote de que todos los orificios queden cubiertos. Si usas bolsa, átala bien con una goma elástica.
  4. Deja actuar el vinagre. Permite que la alcachofa permanezca sumergida entre 2 y 4 horas. Para acumulaciones severas de cal, déjala toda la noche. El ácido acético del vinagre disuelve los depósitos minerales sin dañar los componentes metálicos o plásticos de la alcachofa.
  5. Cepilla los orificios obstruidos. Retira la alcachofa del vinagre y usa un cepillo de dientes viejo para frotar los orificios de salida del agua. Verás cómo los depósitos blancos se desprenden fácilmente. Para orificios muy obstruidos, introduce un alfiler o un clip desdoblado para despejar completamente cada agujero.
  6. Limpia el filtro de entrada. Si retiraste el filtro de malla, sumérgelo también en vinagre durante 15 minutos y luego cepíllalo bajo el grifo con agua corriente. Los sedimentos atrapados en esta malla son a menudo la causa oculta de la baja presión del agua.
  7. Enjuaga completamente con agua. Lava la alcachofa bajo el grifo con agua fría durante al menos un minuto para eliminar todo resto de vinagre. Sacude vigorosamente para expulsar el agua de los conductos internos. El olor a vinagre debe desaparecer por completo.
  8. Reinstala la alcachofa. Vuelve a colocar el filtro de malla si lo retiraste, y enrosca la alcachofa en el brazo de ducha girando en sentido de las agujas del reloj. Aprieta a mano firmemente pero sin forzar. Abre el agua y verifica que no haya fugas en la conexión. Si gotea, da media vuelta más.