Cómo limpiar las rejillas del horno

Las rejillas del horno acumulan grasa carbonizada, restos de comida y manchas oscuras que ningún trapo puede eliminar. Cada vez que horneas, esa capa se hace más gruesa y más difícil de remover. La diferencia entre unas rejillas descuidadas y unas recién limpias no es solo estética: la grasa quemada puede transferir olores a tu comida y crear humo durante el horneado. Una limpieza profunda cada tres o cuatro meses las mantiene en condiciones óptimas. El truco está en darle tiempo al agua caliente y al jabón para que ablanden la grasa antes de frotar. Muchos intentan limpiar en seco con productos químicos agresivos que apenas funcionan. El método correcto usa inmersión prolongada y un poco de trabajo físico al final. No necesitas químicos especiales ni herramientas costosas. Con lo que ya tienes en casa puedes dejar las rejillas como nuevas.

  1. Saca las rejillas del horno. Retira todas las rejillas del horno mientras está frío. Verifica que no queden soportes o ganchos sueltos. Si las rejillas tienen años sin limpiarse, es normal que dejen residuos negros al tocarlas.
  2. Prepara la tina de remojo. Llena la bañera con agua caliente hasta cubrir las rejillas completamente cuando las coloques planas. Agrega media taza de jabón líquido lavavajillas concentrado. Si no tienes bañera, usa la regadera o una tina grande de plástico en el patio.
  3. Remoja durante 2-4 horas. Sumerge las rejillas en el agua jabonosa y déjalas reposar mínimo dos horas. Para grasa muy pegada, déjalas toda la noche. El agua debe estar lo más caliente posible desde el inicio para ablandar la grasa carbonizada.
  4. Aplica pasta de bicarbonato en las manchas. Saca una rejilla a la vez y espolvorea bicarbonato de sodio directamente sobre las áreas con grasa pegada. Rocía un poco de vinagre blanco encima para crear una reacción efervescente. Deja actuar 15 minutos.
  5. Frota con esponja abrasiva. Usa una esponja de fibra verde o una almohadilla de acero inoxidable para frotar toda la superficie de cada rejilla. Sigue las barras de metal a lo largo, no de lado a lado. La grasa suelta debe salir sin demasiada fuerza.
  6. Enjuaga con agua limpia. Pasa cada rejilla bajo el chorro de la regadera o la manguera para eliminar todo el jabón y residuos. Voltea las rejillas para enjuagar ambos lados. El agua debe salir limpia sin espuma.
  7. Seca completamente. Coloca las rejillas sobre toallas secas en el piso o cuélgalas al aire libre. Deja secar al menos una hora antes de regresarlas al horno. La humedad residual puede causar óxido si las guardas mojadas.
  8. Reinstala en el horno. Desliza cada rejilla de regreso en sus rieles correspondientes dentro del horno. Verifica que entren suavemente y queden niveladas. Si instalas una rejilla en la posición incorrecta, no encajará bien.