Limpieza a fondo de los azulejos de la pared de tu cocina

La grasa sube. Se deposita en una película invisible sobre cada superficie horizontal y vertical de tu cocina, y los azulejos de la pared sobre la cocina reciben la mayor parte. Después de seis meses de cocción diaria, lo que parecía limpio a primera vista revela, bajo una luz rasante, una película pegajosa que atrapa polvo y residuos. Las juntas se vuelven grisáceas, los azulejos pierden su brillo, y un simple paño ya no es suficiente. Una limpieza profunda bien realizada devuelve a los azulejos su aspecto original y prolonga su durabilidad. La operación requiere dos horas de trabajo concentrado, un desengrasante alcalino eficaz y una atención especial a las juntas que absorben suciedad y humedad. El resultado es inmediato: una cocina que respira, una superficie que repele el agua correctamente y la satisfacción de ver reaparecer el blanco real de las juntas.

  1. Proteger las superficies adyacentes y ventilar. Retira todos los objetos colocados en la encimera debajo de los azulejos. Protege las placas de cocina con cartón grueso y la encimera con toallas viejas. Abre la ventana y pon la campana extractora en marcha para evacuar los vapores de limpieza.
  2. Aplicar el desengrasante concentrado. Mezcla el desengrasante alcalino según las proporciones indicadas, generalmente 100 ml por 500 ml de agua caliente. Rocía generosamente sobre todos los azulejos empezando por arriba, zona por zona. Deja actuar cinco minutos para permitir que el producto disuelva la grasa incrustada.
  3. Frotar los azulejos con movimientos circulares. Con una esponja de fregar no abrasiva, frota cada azulejo con círculos firmes. Insiste en las zonas sobre los quemadores donde la grasa es más densa. Verás el producto espumar y cambiar de color a medida que se impregna de la suciedad.
  4. Limpiar las juntas con bicarbonato. Prepara una pasta espesa con tres partes de bicarbonato de sodio y una parte de agua. Aplícala sobre todas las juntas con un cepillo de dientes viejo. Deja actuar diez minutos, luego frota vigorosamente a lo largo de cada junta con el cepillo.
  5. Aclarar abundantemente con agua limpia. Llena un cubo con agua caliente limpia. Moja una esponja limpia, escúrrela bien y pásala por todos los azulejos para quitar el desengrasante y los residuos. Cambia el agua tan pronto como se enturbie, al menos tres veces para un aclarado completo.
  6. Secar con un paño de microfibra. Seca inmediatamente todos los azulejos con un paño de microfibra seco. Trabaja de arriba abajo para evitar goteos. Este paso previene las marcas de cal y revela inmediatamente las zonas mal aclaradas que necesitan un segundo paso.
  7. Tratar las juntas con sellador si es necesario. Si las juntas son antiguas y porosas, aplica un sellador para juntas con un pincel fino una vez que los azulejos estén perfectamente secos. Esto evitará que el agua y la grasa penetren y facilitará las limpiezas futuras. Deja secar cuatro horas antes de cualquier uso.
  8. Establecer un mantenimiento semanal ligero. Ahora que los azulejos están perfectamente limpios, pulveriza un limpiador multiusos después de cada sesión de cocción intensa y limpia con un paño. Un mantenimiento regular de dos minutos evita la acumulación y pospone la próxima limpieza profunda en varios meses.