Limpieza profunda del interior de tu microondas sin químicos

Tu microondas trabaja duro, y se nota. Salpicaduras de recalentar sobras, mantequilla de palomitas y salsa de tomate se acumulan en el techo y las paredes hasta que todo el interior parece una escena del crimen. La buena noticia es que no necesitas desengrasantes comerciales ni humos tóxicos para que vuelva a brillar. El vapor y los ácidos de cocina comunes hacen el trabajo pesado: ablandan la comida incrustada, aflojan la grasa y dejan tu microondas lo suficientemente limpio como para comer en él. Este método funciona en todos los microondas, lleva menos de 20 minutos en total y utiliza ingredientes que probablemente ya tengas en tu despensa.

  1. Despeja el escenario primero. Retira el plato giratorio y déjalo a un lado. Limpia las migas sueltas o los restos con un paño seco o una toalla de papel. Comprueba el techo interior, las paredes y el suelo para ver las peores manchas y saber a qué te enfrentas.
  2. Mezcla tu arma. Llena un cuenco apto para microondas o una taza medidora hasta tres cuartos con agua. Añade 3 a 4 cucharadas de jugo de limón, vinagre blanco, o una combinación de ambos. Remueve para mezclar. El olor será penetrante pero no desagradable, y desaparecerá al secarse.
  3. Genera el vapor. Coloca el cuenco en el centro del microondas. Cierra la puerta y ponlo a máxima potencia durante 5 minutos. Lo oirás burbujear y verás cómo se acumula vapor en el interior. No abras la puerta durante este tiempo; deja que el vapor haga el trabajo.
  4. Deja que el vapor haga su magia. Una vez que el microondas se detenga, deja la puerta cerrada durante 2 a 3 minutos. El vapor continuará penetrando y ablandando cada partícula seca. Es entonces cuando ocurre el verdadero aflojamiento; no te lo saltes.
  5. Limpia la suciedad ablandada. Abre la puerta con cuidado (el vapor está caliente). Retira el cuenco con un guante de cocina o un paño. Coge un paño húmedo, una esponja o un estropajo no abrasivo y limpia el techo, las paredes y el suelo con movimientos firmes pero suaves. La suciedad debería salir con un esfuerzo mínimo. Usa un segundo paño con agua limpia para enjuagar cualquier residuo.
  6. Termina la plataforma. Si el plato giratorio ha remojado lo suficiente, frótalo bajo agua corriente tibia con un paño o un cepillo suave. Presta atención a la parte inferior y al anillo de soporte. Limpia el marco de la puerta, los bordes interiores y el lugar donde se asienta el plato giratorio con tu paño húmedo.
  7. Seca y vuelve a montar. Limpia todo el interior con un paño seco para evitar manchas. Seca completamente el plato giratorio y vuelve a colocarlo en su sitio, asegurándote de que asiente plano y gire libremente. Limpia la puerta y el marco exterior si es necesario.