Cómo aislar correctamente el suelo de su ático

El aislamiento del ático es la forma más efectiva de controlar la temperatura de su hogar y evitar que las facturas de servicios públicos se disparen. Cuando el calor sube desde sus espacios de estar, busca el camino más fácil a través del techo; si el suelo de su ático está mal aislado, ese calor escapa directamente a las vigas y se pierde, dejando que su sistema de climatización trabaje el doble para compensar. Bien hecho, un suelo de ático aislado crea una manta térmica continua sobre sus vigas. El secreto no es solo apilar más material, sino asegurarse de que la envolvente sea hermética. Debe cubrir completamente las vigas manteniendo las rejillas de ventilación del alero despejadas para que el tejado pueda seguir respirando, evitando la acumulación de humedad que conduce a la putrefacción.

  1. Despeje el suelo primero. Retire todos los escombros viejos, cajas y polvo del suelo del ático. Asegúrese de tener acceso claro a todos los huecos de las vigas y retire cualquier aislamiento viejo y dañado que se haya apelmazado o mojado.
  2. Selle todas las fugas de aire. Inspeccione si hay agujeros donde cables, tuberías o chimeneas atraviesan el panel de yeso del techo. Use espuma expansiva para sellar estos huecos herméticamente, ya que estos pequeños agujeros son puntos importantes de pérdida de calor.
  3. Proteja su flujo de aire. Coloque deflectores de cartón o plástico entre las vigas en los aleros. Esto asegura que el aire de las rejillas de ventilación del alero viaje hacia la rejilla de ventilación de la cumbrera sin ser bloqueado por su nuevo aislamiento.
  4. Construya su capa base. Extienda paneles de aislamiento sin revestimiento entre las vigas del techo. Asegúrese de que queden ajustados contra las vigas sin comprimirse, ya que la compresión reduce drásticamente el valor R del material.
  5. Eliminar puentes térmicos. Coloque una segunda capa de rollos de aislamiento sin revestimiento perpendiculares a la primera capa sobre la parte superior de las vigas. Esta segunda capa cubre las vigas mismas, eliminando el puente térmico.
  6. Selle la última ruta de escape. Corte un trozo de tablero de espuma rígida para que coincida con las dimensiones de la tapa de la trampilla de su ático. Péguelo en la parte superior de la trampilla para que cree un sello cuando esté cerrada.