Instalación de Persianas Enrollables

Las persianas enrollables son la cubierta de ventana más rápida que puedes colgar tú mismo. Tienen líneas limpias, herrajes mínimos y el mecanismo funciona de manera fiable durante años si se instala recto. El trabajo se reduce a tres cosas: medir correctamente para que la persiana quede centrada sobre tu ventana, fijar los soportes de forma segura en los montantes o usar anclajes adecuados, y asegurar que el tubo se enrolle suavemente en los soportes sin atascarse. La mayoría de los errores ocurren durante la medición o la colocación de los soportes; si los haces bien, el resto seguirá. Una persiana de cocina o baño que instales un sábado por la mañana se verá profesional y funcionará como si viniera de un estudio de diseño.

  1. Mide dos veces, pide una vez. Mide el ancho interior de tu marco de ventana en tres puntos: superior, medio e inferior. Anota la medida más pequeña: este es el ancho máximo de tu persiana. Suma una pulgada a este número si vas a montar en el interior del marco, o suma de dos a cuatro pulgadas si vas a montar en la pared encima de la ventana. Para la longitud de la persiana, mide desde donde quieres el soporte superior hasta el alféizar, y luego añade seis pulgadas para los rodillos y el espacio libre. Anota estos números. Una persiana que sea incluso ligeramente demasiado ancha se atascará en los soportes.
  2. Consigue la persiana exacta. Llama o visita al proveedor con tus medidas. Las persianas enrollables se hacen a medida en casi todos los tamaños, pero los anchos estándar vienen en incrementos de dos pulgadas. Si tu ventana mide 36 pulgadas de ancho, pide una persiana de 36 pulgadas, no de 38. Los soportes acercarán la persiana a los bordes de tu marco. Especifica si quieres una instalación de montaje interior o exterior; esto afecta la apariencia final y el tipo de soporte que recibirás.
  3. Marca y nivela. Utiliza un detector de montantes para localizar montantes verticales en tu pared. Haz una marca ligera con lápiz en las ubicaciones de los montantes. Si no hay un montante donde necesitas un soporte, usarás un perno de mariposa o un anclaje para paneles de yeso de alta resistencia. Marca las posiciones de los soportes en la pared con un lápiz a la altura que desees, típicamente de dos a cuatro pulgadas por encima del marco de la ventana para montajes exteriores. Usa un nivel para marcar una línea horizontal a través de la pared conectando ambos puntos de los soportes. Esta línea debe estar perfectamente nivelada o la persiana se desviará hacia un lado al enrollarse.
  4. Asegura ambos soportes. Si vas a montar en un montante, usa una broca ligeramente más pequeña que el diámetro de tu tornillo. Si usas un perno de mariposa, perfora un agujero del tamaño recomendado en el empaque del anclaje. Instala primero un soporte, luego el segundo. Usa un nivel en la superficie de montaje del soporte para confirmar que está vertical. Aprieta los tornillos firmemente, pero no los aprietes demasiado; estás anclando una persiana ligera, no la puerta de un coche. Retrocede y verifica que ambos soportes estén a la misma altura.
  5. Inserta el tubo. Saca tu persiana enrollable de su embalaje y desenróllala completamente sobre una superficie limpia. Verás un tubo que atraviesa la parte inferior y un rodillo con resorte en la parte superior. Inspecciona las aberturas de los soportes en ambos extremos del tubo; deben estar limpias y libres de escombros. Levanta suavemente la persiana y guía los extremos del tubo en las ranuras de los soportes. El tubo debe deslizarse suavemente sin forzar. Si se engancha o se atasca, detente; no lo fuerces. El tubo puede estar ligeramente deformado por el envío; déjalo asentarse durante una hora y vuelve a intentarlo.
  6. Prueba el mecanismo. Tu persiana vendrá con un cordón de control pasado por una guía de plástico en la parte inferior. Tira del cordón para que la persiana suba hasta tu altura deseada completamente abierta, luego desliza la guía hacia arriba para fijar esa posición. Los topes de límite de fábrica de la persiana deberían evitar que se enrolle más allá de una posición cerrada segura. Prueba el mecanismo de subida y bajada tres veces desde completamente abierta hasta completamente cerrada. El movimiento debe ser suave y requerir una presión mínima de la mano. Si la persiana se siente rígida o no se enrolla suavemente, el tubo puede estar descentrado en un soporte; ajústalo aflojando ligeramente el soporte y moviendo el tubo.
  7. Equilibra el resorte. Enrolla la persiana completamente hacia arriba y luego desenróllala suavemente unos centímetros. Suelta. Una persiana correctamente equilibrada permanecerá donde la sueltes. Si la persiana se desenrolla lentamente por sí sola, la tensión del resorte es demasiado débil; si se retrae bruscamente cuando quieres que se quede abajo, la tensión es demasiado alta. Para ajustar, localiza el pequeño tornillo de ajuste o la tuerca de tensión en el extremo del resorte del rodillo. Gírala un cuarto de vuelta en el sentido de las agujas del reloj para aumentar la tensión, en sentido contrario para disminuirla. Da un giro pequeño, prueba tres veces, y ajusta de nuevo si es necesario. Esto es prueba y error; la paciencia es mejor que adivinar.
  8. Pule los detalles. Una vez que estés satisfecho de que la persiana funciona suavemente, añade arandelas de acabado debajo de los tornillos de montaje si lo deseas; estas ocultan las cabezas de los tornillos y se ven más pulidas. Verifica las cuatro conexiones de los tornillos (dos soportes, mínimo dos tornillos cada uno) y asegúrate de que estén apretados. Haz funcionar la persiana en un ciclo completo de apertura-cierre cinco veces. Observa si hay alguna oscilación en los extremos o ruido en los soportes. Un crujido menor es normal; un chirrido o atasco no lo es.
  9. Recorta y tapa. Tu persiana viene con tapas de plástico o metal que se deslizan sobre las aberturas de los soportes para ocultar los extremos del tubo. Colócalas en su lugar. Si hay exceso de cordón de control colgando debajo de la persiana, córtalo a una longitud manejable, generalmente de seis a ocho pulgadas debajo de la persiana. Haz un pequeño nudo o instala un topito para cordón (tapón de plástico) en el extremo cortado para evitar que se deshilache. Asegúrate de que el cordón no interfiera con nada debajo de la persiana y esté fuera del alcance de los niños.
  10. Prueba final. Desde la posición cerrada, sube la persiana completamente usando el cordón de control. Sostenla durante cinco segundos, luego suelta y déjala descender lentamente hasta abajo. Repite dos veces. La persiana debe enrollarse suavemente sin ruido, permanecer donde la coloques y cerrarse completamente sin huecos. Si las tres cosas suceden, has terminado. Si la persiana se atasca, se desvía o deja huecos, revisa el nivel de los soportes y los ajustes de tensión del tubo. Estas son las únicas dos variables que afectan el funcionamiento.