Cómo organizar debajo del lavabo del baño

El espacio debajo de tu lavabo del baño es o bien tu bien inmobiliario más útil o un agujero negro donde los artículos de tocador mueren. La mayoría de la gente lo trata como un cajón de trastos, metiendo todo lo que cabe hasta que no puedes cerrar la puerta del armario. Pero este armario es un espacio de almacenamiento principal: tiene clima controlado, está oculto a los invitados y al alcance de la mano del lavabo. Hecho correctamente, sabrás exactamente dónde está todo, usarás menos espacio en el mostrador y tu rutina matutina será más rápida. La clave es simple: recipientes, zonas y una regla: nada se empuja al fondo donde lo olvidarás.

  1. Sanea todo primero. Saca todo y colócalo en el mostrador o en el suelo del baño. No intentes organizar sobre la marcha. A medida que saques los artículos, desecha los productos caducados, las botellas secas y cualquier cosa que no hayas usado en un año. Este es tu momento de sanear: sé honesto sobre lo que realmente se usa.
  2. Empieza con una pizarra limpia. Limpia las paredes, el suelo y las estanterías con un paño húmedo y un limpiador de baños suave. Llega a las esquinas donde se acumula el polvo y el pelo. Si hay revestimiento de estantería existente, decide si reemplazarlo o conservarlo. Deja que se seque completamente antes de empezar a organizar.
  3. Conoce tus dimensiones exactas. Mide el ancho, la profundidad y la altura del armario. Anota la ubicación de las tuberías del lavabo: esto determina qué va dónde. Comprueba cuánta holgura vertical tienes sobre la estantería principal. Conocer estas limitaciones evita comprar organizadores que no encajarán.
  4. Añade acceso extraíble. Instala cestas extraíbles debajo de la estantería u organizadores deslizantes para maximizar la accesibilidad. Si tu armario tiene una estantería fija, añade un segundo nivel con elevadores de estantería apilables. Omite este paso solo si tu armario es muy poco profundo. Asegura cualquier elevador con revestimiento antideslizante para que no se deslice al abrir la puerta.
  5. Organiza por frecuencia de uso. Designa tres zonas: artículos de uso diario (portacepillos de dientes, desodorante, limpiador facial) en el lugar de más fácil acceso, generalmente al frente o a la altura de los ojos; artículos regulares (pasta de dientes de repuesto, productos para el cabello, cuidado femenino) en el medio; stock de reserva y artículos ocasionales (papel higiénico extra, productos de limpieza) en la parte trasera o debajo. Mantén artículos similares juntos.
  6. Contenedoriza y etiqueta todo. Transfiere los artículos sueltos a cubos de plástico transparente, cestas pequeñas u organizadores de cajones. Los recipientes transparentes te permiten ver lo que hay dentro sin abrirlos. Etiqueta los recipientes en la parte delantera con una etiquetadora o cinta adhesiva: etiqueta la categoría, no la marca. Agrupa alturas similares para que nada se caiga.
  7. Recupera el espacio de la puerta. Los organizadores de zapatos para colgar sobre la puerta o los organizadores de bolsillos con adhesivo son perfectos para mantener pequeñas botellas, horquillas y herramientas de manicura visibles y accesibles. Coloca uno en el interior de la puerta del armario del lavabo para aprovechar el espacio muerto. Mantenlo ligero para que la puerta no se caiga.
  8. Una regla lo mantiene para siempre. Devuelve solo lo que usas regularmente o necesitas almacenar. Todo tiene su lugar. Establece una regla: cualquier cosa que entre en este armario debe guardarse en su zona. Nada de botellas sueltas en el suelo. Nada de tirar cosas al azar. Esta regla es lo que mantiene el armario organizado a largo plazo, no los contenedores.