Reparar una bisagra de puerta floja

Una puerta que cuelga torcida o roza el marco casi siempre se debe a una bisagra aflojada. Los tornillos se aflojan con el uso repetido, especialmente en madera blanda o cuando los agujeros se han agrandado. El problema parece menor hasta que la puerta empieza a no cerrar bien o el roce desgasta la pintura. Arreglarlo bien significa que la puerta volverá a colgar recta, cerrará sin esfuerzo y las bisagras durarán años más. La reparación real toma quince minutos cuando sabes qué buscar. No se trata solo de apretar tornillos—si el agujero está gastado, el tornillo seguirá girando sin sujetar nada. La técnica correcta rellena el agujero, crea nueva madera donde agarrar, y restaura la sujeción original. Es una de esas reparaciones que separa una solución temporal de un arreglo permanente.

  1. Identifica la bisagra problemática. Abre y cierra la puerta observando dónde roza o dónde cuelga dispareja. La bisagra floja casi siempre está del lado donde la puerta se separa del marco. Revisa cada bisagra moviendo la puerta de arriba a abajo con la mano—la bisagra suelta tendrá juego visible.
  2. Intenta apretar los tornillos. Usa un destornillador Phillips del tamaño correcto y aprieta cada tornillo de la bisagra suelta. Aplica presión firme hacia adentro mientras giras. Si el tornillo se aprieta y aguanta, has terminado. Si gira sin fin sin apretar, el agujero está gastado y necesitas el siguiente paso.
  3. Retira los tornillos flojos. Saca completamente los tornillos que no agarran. Deja los que sí estén firmes en su lugar para que la puerta no se caiga. Si todos los tornillos de una bisagra están flojos, pide a alguien que sostenga la puerta o coloca un calzo debajo mientras trabajas.
  4. Rellena los agujeros gastados. Unta palillos de madera con pegamento blanco para madera y mételos en el agujero gastado hasta llenarlo completamente. Usa cuantos palillos entren—tres o cuatro es normal. Déjalos sobresalir un poco, luego córtalos a ras con una navaja o segueta una vez que el pegamento seque.
  5. Deja secar el pegamento. Espera al menos una hora para que el pegamento cure completamente. El pegamento blanco para madera necesita tiempo para crear una unión sólida. Si tienes prisa, el pegamento instantáneo funciona en cinco minutos, pero el pegamento blanco es más fuerte para este uso.
  6. Perfora guías para los tornillos. Con una broca más delgada que el tornillo, perfora un agujero guía en el centro de donde quedaron los palillos. Esto evita que la madera nueva se parta y guía el tornillo derecho. Perfora a la misma profundidad que la longitud del tornillo.
  7. Reinstala los tornillos. Atornilla los tornillos originales en los agujeros preparados. Sentirás resistencia sólida—así debe ser. Aprieta firmemente pero no en exceso o partirás la madera nueva. Prueba la puerta abriéndola y cerrándola varias veces para confirmar que cuelga derecha.
  8. Ajusta si es necesario. Si la puerta todavía roza ligeramente, afloja los tornillos de la bisagra media vuelta y reposiciona la puerta hasta que cuelgue bien, luego vuelve a apretar. A veces necesitas ajustar la posición de la bisagra unos milímetros para lograr el cierre perfecto.