Cómo mantener el sistema de riego automático en perfecto estado

Mantener un sistema de riego automático requiere inspecciones regulares, ajustes estacionales y limpieza periódica de aspersores y filtros para garantizar un funcionamiento óptimo durante todo el año.

  1. Inspecciona visualmente todo el sistema. Camina por tu jardín mientras el sistema está funcionando para identificar aspersores dañados, fugas o zonas con riego desigual. Busca charcos de agua, aspersores torcidos o bloqueados, y áreas secas que no reciben suficiente agua. Anota cualquier problema para solucionarlo después.
  2. Limpia y ajusta los cabezales de aspersores. Retira los cabezales de aspersores girándolos en sentido contrario a las manecillas del reloj. Enjuágalos con agua limpia para eliminar sedimentos y residuos. Usa un palillo o alambre fino para destapar los orificios obstruidos. Reinstala los cabezales y ajusta el patrón de riego para cubrir uniformemente cada zona.
  3. Verifica y limpia los filtros del sistema. Localiza los filtros en las válvulas de zona y en la línea principal. Desenrosca los filtros cuidadosamente y enjuágalos bajo agua corriente. Si están muy sucios, sumérgelos en agua con vinagre blanco durante 30 minutos antes de enjuagar. Reinstala todos los filtros asegurándote de que queden bien sellados.
  4. Revisa las conexiones y tuberías. Examina todas las conexiones visibles en busca de fugas o corrosión. Aprieta las conexiones flojas con una llave inglesa, pero sin excederte para no dañar las roscas. Busca tuberías agrietadas o dañadas, especialmente en áreas donde puedan haber sido golpeadas por herramientas de jardinería.
  5. Programa el temporizador según la estación. Ajusta los horarios de riego según las necesidades estacionales de tus plantas. Durante el verano, programa riegos más frecuentes y largos, preferiblemente temprano en la mañana o al atardecer. En invierno, reduce la frecuencia y duración del riego. Verifica que la fecha y hora del temporizador sean correctas.
  6. Realiza el mantenimiento de invierno. Antes de las heladas, drena completamente el sistema para evitar que el agua se congele y rompa las tuberías. Cierra la válvula principal de agua y usa aire comprimido para expulsar el agua restante de todas las líneas. Cubre el temporizador con una funda protectora si permanece en el exterior durante el invierno.