Cómo proteger las llaves de agua exteriores para el invierno
Protege tus llaves exteriores del congelamiento cerrando la válvula interior, drenando el agua restante y instalando una cubierta aislante para evitar daños por heladas.
- Localiza la válvula de cierre interior. Busca la válvula que controla el suministro de agua a la llave exterior. Generalmente se encuentra en el sótano, garaje o cuarto de servicio, siguiendo la tubería desde donde sale hacia el exterior. Esta válvula puede ser de manija redonda o de palanca.
- Cierra completamente la válvula interior. Gira la válvula en sentido horario hasta que esté completamente cerrada. Si es de palanca, colócala perpendicular a la tubería. Esto detiene el flujo de agua hacia la llave exterior y es el paso más importante para prevenir congelamiento.
- Abre la llave exterior para drenar. Ve al exterior y abre completamente la llave para permitir que salga toda el agua que quedó en la tubería. Deja la llave abierta durante todo el invierno. Esto evita que el agua restante se congele y expanda, lo cual podría reventar las tuberías.
- Desconecta y guarda las mangueras. Retira todas las mangueras de jardín y accesorios conectados a la llave. Drena completamente las mangueras y guárdalas en un lugar protegido. Las mangueras conectadas pueden retener agua y causar congelamiento en la llave.
- Instala una cubierta protectora. Coloca una cubierta aislante específica para llaves exteriores sobre el grifo. Estas cubiertas de espuma o plástico aislado se venden en ferreterías y brindan protección adicional contra el frío extremo. Asegúrala bien para que no se vuele con el viento.
- Verifica el drenaje interno. Si tu llave es de tipo anticongelante con válvula de drenaje, asegúrate de que el agua pueda drenar libremente hacia el interior. Revisa que no haya obstrucciones en el área donde la tubería atraviesa la pared.