Cómo Sellar Fugas de Aire en el Ático Antes de Aislar
El sellado de aire en el ático es la forma más efectiva de reducir las facturas de energía y prevenir presas de hielo. Incluso si apilas medio metro de aislamiento sobre las vigas de tu techo, ese material actúa como un filtro, no como una barrera; el aire cálido y húmedo de tu espacio habitable todavía pasará a través de huecos y grietas, llevando tu costoso aire acondicionado directamente a la cubierta del techo. Hecho correctamente, el suelo de tu ático estará hermético, convirtiendo la casa en una envolvente sellada. Este proceso requiere paciencia y una buena fuente de luz, ya que trabajarás en espacios reducidos y oscuros. Enfócate en los 'desvíos', los caminos ocultos por donde los cables, tuberías y conductos se mueven de los muros al ático, para asegurar que tu nuevo aislamiento funcione a su máximo potencial.
- Expón las uniones ocultas. Usa un rastrillo o tus manos para apartar el aislamiento existente de las placas superiores de tus muros. Expón las uniones entre los montantes de los muros y el suelo del ático para ver las brechas ocultas.
- Bloquea los desvíos principales. Identifica dónde entran los cables y las tuberías de fontanería al ático a través de las placas superiores. Rocía espuma expansiva en estos agujeros hasta que estén completamente llenos y herméticos.
- Protege contra incendios el conducto de la chimenea. Crea una barrera rígida alrededor de las chimeneas de mampostería utilizando chapa metálica, manteniendo un espacio de aire de un centímetro para seguridad contra incendios. Sella el perímetro restante con masilla ignífuga o sellador intumescente.
- Preserva la entrada de aire. Instala deflectores de cartón o plástico entre las vigas en los aleros para evitar que el aislamiento bloquee el flujo de aire. Fíjalos firmemente a la cubierta del tejado con grapas.
- Sella la escotilla de escape. Construye una caja de tablero de espuma rígida alrededor de la abertura de la trampilla de acceso al ático. Pega los bordes y coloca burletes en la parte inferior de la puerta de la trampilla para un sellado hermético.
- Comprueba cada rincón dos veces. Haz un recorrido final con una linterna, buscando cualquier brecha omitida o espuma que se esté cayendo. Asegúrate de que no haya cajas eléctricas enterradas de manera que creen un peligro de incendio.