Cómo Reparar la Fuga de una Válvula de Radiador

Los radiadores a menudo gruñen y silban como parte de su rutina diaria, pero un goteo constante de la ensambladura de la válvula es una clara señal de que un sello ha fallado. Esta fuga generalmente ocurre en la tuerca de prensaestopas, el punto donde el vástago de la válvula entra en el cuerpo, debido a los ciclos de expansión y contracción por calor a lo largo de varios años. Ignorarla conduce a pisos corroídos y eventual pérdida de presión del sistema. Arreglar esto es una tarea de mantenimiento sencilla que requiere paciencia en lugar de fuerza bruta. Cuando se hace bien, la válvula permanece completamente funcional y completamente seca, ahorrándote una costosa llamada de servicio. Concéntrate en una presión constante y controlada al usar tus llaves para evitar dañar los componentes más antiguos y frágiles que a menudo se encuentran en estos sistemas.

  1. Retira la suciedad y los escombros. Usa un trapo seco para limpiar la suciedad, el óxido o los depósitos minerales alrededor de la tuerca de la válvula. Esto te da una superficie limpia para monitorear nuevas fugas y evita que los escombros caigan en las roscas.
  2. Sella la fuga con precisión. Localiza la tuerca de prensaestopas hexagonal justo debajo de la manija de la válvula. Usa una llave de tubo para sujetar el cuerpo de la válvula mientras usas una llave ajustable para girar la tuerca de prensaestopas en el sentido de las agujas del reloj un cuarto de vuelta.
  3. Observa el regreso del agua. Seca bien el área con una toalla de papel nueva. Observa la válvula durante 15 minutos mientras el sistema está en funcionamiento para ver si regresa la humedad.
  4. Envuelve y sella nuevamente el vástago. Si la fuga persiste, desenrosca completamente la tuerca de prensaestopas y envuelve cuerda de prensaestopas de grafito alrededor del vástago dentro de la carcasa de la tuerca. Vuelve a enroscar la tuerca de forma segura.
  5. Confirma un funcionamiento suave. Gira la manija del radiador de completamente abierta a completamente cerrada dos veces. Asegúrate de que la válvula se mueva suavemente y de que no escape agua durante la transición.
  6. Verifica el sello nocturno. Deja una toalla de papel seca metida detrás de la válvula durante la noche. Revísala por la mañana para detectar cualquier signo de transferencia de agua, lo que confirma un sello perfecto.