Cómo Reemplazar el Filtro de Aire de tu Horno

Los filtros son los héroes anónimos de tu sistema HVAC, actuando como la defensa principal contra el polvo, la caspa de mascotas y los alérgenos que circulan por tu hogar. Cuando un filtro se obstruye, obliga al ventilador de tu horno a trabajar significativamente más, lo que lleva a facturas de energía más altas, calefacción irregular y, eventualmente, a un fallo prematuro del motor. Realizar esta simple tarea cada pocos meses es la forma más efectiva de extender la vida útil de tu sistema de calefacción. Un trabajo bien hecho resulta en una mejor calidad del aire interior y un horno que funciona de manera silenciosa y eficiente, exactamente como lo pretendía el fabricante.

  1. Encuentra tu filtro rápidamente. Encuentra la carcasa del filtro ubicada donde el conducto de aire de retorno se une al gabinete principal del horno. Es posible que necesites quitar una cubierta metálica o simplemente tirar de una puerta corrediza para exponer el filtro.
  2. Corta la corriente primero. Gira el interruptor de luz en el costado del horno o apaga la energía en el panel del interruptor automático. Nunca intentes quitar un filtro mientras el ventilador esté funcionando activamente.
  3. Extrae sin levantar polvo. Desliza el filtro viejo fuera del marco con cuidado para evitar que el polvo se disperse en el aire. Anota la dirección de la flecha impresa en el marco del filtro viejo antes de desecharlo.
  4. Limpia los escombros interiores. Usa una linterna para mirar dentro del gabinete del horno en busca de escombros o acumulación excesiva de polvo. Si ves grandes cúmulos de suciedad, aspíralos cuidadosamente con un accesorio de aspiradora de taller.
  5. La flecha apunta al horno. Toma tu nuevo filtro y localiza la flecha impresa en su costado. Asegúrate de que esta flecha apunte en la dirección del flujo de aire, que siempre es hacia el motor del ventilador del horno.
  6. Cierra bien. Desliza el nuevo filtro en la ranura hasta que esté completamente asentado y centrado. Vuelve a colocar la cubierta o la puerta, asegurándote de que esté bien cerrada para evitar fugas de aire.