Guía de reparación de tablas de terraza hundidas y sueltas

El hundimiento de las tablas de la terraza a menudo no es un problema de las tablas en sí, sino de la estructura subyacente. Cuando pisas una tabla y se siente blanda, o ves que el centro de la tabla está visiblemente más bajo que los bordes, el problema suele deberse a la podredumbre de las vigas de soporte, tornillos sueltos o un espaciado inadecuado en la instalación original. La buena noticia es que este tipo de reparación no requiere desmontar toda la terraza: solo necesitas identificar las áreas problemáticas, solucionar el soporte a nivel estructural y luego reemplazar las tablas o reforzarlas según sea necesario. La clave de la reparación es el juicio: tendrás que meterte debajo de la terraza para inspeccionar y usar un destornillador para pinchar las vigas de soporte y ver si la madera todavía está firme. Si las vigas están blandas y podridas, deben reforzarse o reemplazarse; si solo los sujetadores están sueltos, volver a atornillar puede solucionar el problema. Todo el proceso puede implicar trabajar en el suelo, pero una vez terminado, tendrás una terraza que se siente firme nuevamente, sin temor a que una tabla ceda de repente.

  1. Marca las áreas hundidas y revisa la estructura. Camina sobre la terraza y marca con tiza todas las tablas que se sientan elásticas o hundidas. Luego, métete debajo de la terraza y usa una linterna para inspeccionar las vigas de soporte en esas áreas. Usa un destornillador plano para pinchar firmemente las vigas; la madera sana se sentirá dura, mientras que la madera podrida se insertará fácilmente.
  2. Retira las tablas problemáticas. Usa una palanca para levantar cuidadosamente las tablas hundidas, comenzando por los bordes. Desenrosca o quita los tornillos uno por uno. Si los tornillos están oxidados, usa la palanca para retirarlos de forma destructiva. Guarda las tablas en buen estado para usarlas más tarde y desecha las que estén visiblemente podridas o muy agrietadas.
  3. Evalúa y repara las vigas de soporte. Si una viga está parcialmente podrida pero no completamente inservible, refuérzala en su lateral con soportes de esquina de acero galvanizado en caliente y pernos. Si la podredumbre es severa, deberás instalar una nueva viga junto a la vieja, fijándola a la viga principal con soportes para vigas. La nueva viga debe quedar al mismo nivel que la vieja, creando un soporte de viga doble.
  4. Refuerza los puntos de conexión sueltos. Inspecciona las conexiones entre las vigas de soporte y las vigas principales. Aprieta o reemplaza los soportes de vigas sueltos. Si originalmente se usaron clavos, reemplazarlos con pernos estructurales proporcionará mayor solidez. Todos los herrajes que estén severamente corroídos deben ser reemplazados por unos de acero galvanizado o inoxidable.
  5. Instala tablas nuevas o reajusta las viejas. Coloca las tablas sobre las vigas de soporte, asegurándote de que tengan al menos 3 cm de solape en cada extremo. Fija cada tabla a cada viga de soporte con dos tornillos de acero inoxidable para terrazas, pre-taladrando agujeros para evitar grietas. Deja un espacio de 5 mm entre las tablas para el drenaje.
  6. Trata los extremos de la madera. Aplica una capa de conservante para madera en todas las superficies de corte de la madera nueva, permitiendo que penetre completamente. Estas son las áreas más propensas a absorber agua y pudrirse; los tratamientos de fábrica a menudo no cubren los extremos cortados.
  7. Acabado y protección de la superficie. Usa una amoladora angular o una lijadora para alisar las astillas y los bordes afilados de las tablas nuevas. Aplica dos capas de aceite para madera específico para terrazas en todas las tablas, esperando a que la primera capa se seque completamente antes de aplicar la segunda. Presta especial atención a los extremos cortados y alrededor de los tornillos.
  8. Comprueba la estabilidad general. Salta varias veces sobre el área reparada para verificar si todavía hay elasticidad. Rocía la superficie de la terraza con una manguera y observa si el agua drena correctamente entre las tablas. Asegúrate de que todos los tornillos estén al ras o por debajo de la superficie de la madera para evitar tropiezos.