Cómo reparar una puerta corredera que se atasca

Las puertas correderas que se atascan generalmente necesitan limpieza de los rieles, ajuste de las ruedas guía, o lubricación de los componentes móviles.

  1. Examina el riel superior e inferior. Retira cualquier suciedad, polvo o residuos acumulados en los rieles usando una aspiradora con accesorio de cepillo y un trapo húmedo. Los rieles obstruidos son la causa más común de atascos. Presta especial atención a las esquinas donde se acumula más suciedad.
  2. Revisa las ruedas guía. Levanta ligeramente la puerta y examina las ruedas en la parte superior e inferior. Si están desgastadas, agrietadas o fuera de lugar, necesitarás reemplazarlas. Las ruedas dañadas causan fricción excesiva y movimiento irregular.
  3. Ajusta la altura de la puerta. Localiza los tornillos de ajuste en la parte superior del marco de la puerta. Gira estos tornillos en sentido horario para elevar la puerta o antihorario para bajarla. La puerta debe estar nivelada y deslizarse sin roce contra el suelo o el riel superior.
  4. Lubrica los componentes móviles. Aplica aceite lubricante en aerosol o grasa de litio a las ruedas, rieles y mecanismos de rodamiento. Evita lubricantes que atraigan polvo como el WD-40. Mueve la puerta varias veces para distribuir el lubricante uniformemente.
  5. Verifica la alineación del marco. Si la casa se ha asentado, el marco puede estar desalineado. Usa un nivel para verificar que el riel esté recto. Si hay desalineación significativa, afloja los tornillos del riel y reajusta antes de volver a apretar.
  6. Prueba el movimiento. Desliza la puerta completamente en ambas direcciones para asegurar movimiento suave. Si aún se atasca, repite la limpieza y lubricación. El movimiento debe ser fluido sin esfuerzo excesivo.