Cómo reparar una manilla de puerta floja
Una manilla de puerta floja se puede reparar apretando los tornillos de montaje o reemplazando las piezas desgastadas en pocos minutos con herramientas básicas.
- Examina el tipo de manilla. Identifica si tu manilla tiene tornillos visibles en la parte frontal o si es del tipo que se desmonta por detrás. Las manillas más antiguas suelen tener tornillos aparentes, mientras que las modernas tienen un sistema de ensamble oculto.
- Retira la manilla exterior. Para manillas con tornillos visibles, desenrosca los dos tornillos largos que atraviesan la puerta. Para manillas modernas, busca una pequeña ranura o botón en el cuello de la manilla, presiona con un destornillador pequeño mientras tiras de la manilla hacia afuera.
- Revisa los tornillos de montaje. Una vez removida la manilla exterior, verás la placa de montaje con dos tornillos que la fijan a la puerta. Estos tornillos suelen aflojarse con el uso. Apriétalos firmemente con un destornillador, pero sin excederte para no dañar la madera.
- Verifica el mecanismo interno. Si los tornillos están bien pero la manilla sigue floja, retira también la manilla interior siguiendo el mismo proceso. Revisa que el cuadradillo metálico que atraviesa la cerradura no esté desgastado o que los agujeros de las manillas no estén agrandados por el desgaste.
- Reemplaza las piezas desgastadas. Si el cuadradillo está desgastado o los agujeros de las manillas están muy grandes, necesitarás reemplazar estas piezas. Lleva las piezas dañadas a una ferretería para conseguir repuestos compatibles.
- Vuelve a ensamblar. Coloca nuevamente las manillas comenzando por la interior, asegurándote de que el cuadradillo esté bien insertado en ambos lados. Aprieta los tornillos de montaje y luego fija la manilla exterior. Prueba el funcionamiento varias veces para confirmar que está firme.