Cómo reparar una puerta de cerca que no cierra
Revisa las bisagras, ajusta los pestillos y verifica que el marco esté nivelado. La mayoría de problemas se solucionan lubricando bisagras o ajustando la altura de la puerta.
- Examina las bisagras. Revisa si las bisagras están oxidadas, flojas o desalineadas. Mueve la puerta hacia arriba y hacia abajo para ver si hay juego excesivo. Si las bisagras están oxidadas, rocía aceite penetrante y déjalas reposar 15 minutos antes de trabajar con ellas.
- Aprieta los tornillos de las bisagras. Con un destornillador apropiado, aprieta todos los tornillos de las bisagras tanto en la puerta como en el poste. Si algún tornillo gira sin apretar, sácalo completamente, rellena el agujero con palillos de madera y pegamento, y vuelve a colocar el tornillo.
- Verifica la alineación del pestillo. Cierra la puerta lentamente y observa dónde hace contacto el pestillo con el marco. Si no alinea correctamente, marca la posición correcta con un lápiz. Puede que necesites mover la placa del pestillo hacia arriba, abajo o hacia los lados.
- Ajusta la altura de la puerta. Si la puerta se arrastra por el suelo o no llega al pestillo, ajusta las bisagras. En bisagras ajustables, afloja ligeramente los tornillos y mueve la puerta a la altura correcta. En bisagras fijas, puede que necesites limar o agregar arandelas.
- Revisa el marco y los postes. Usa un nivel para verificar que los postes estén verticales. Si un poste se ha inclinado, puede que necesites enderezarlo agregando soporte o reemplazando la parte dañada. Un marco torcido es la causa más común de puertas que no cierran bien.
- Lubrica todas las partes móviles. Aplica aceite ligero o spray lubricante en todas las bisagras, pestillos y cerraduras. Mueve la puerta varias veces para distribuir el lubricante. Esto eliminará chirridos y hará que la puerta funcione más suavemente.