Cómo rejuntar el salpicadero de tu cocina

La lechada es el héroe anónimo del salpicadero de tu cocina, actuando como la barrera crítica que mantiene la grasa, el agua y los restos de comida fuera de la estructura de tu pared. Con el tiempo, esa barrera se agrieta o se decolora, convirtiendo una característica de cocina que alguna vez fue nítida en una mancha antiestética que puede albergar humedad detrás de tu azulejo. Refrescarla no se trata tanto de habilidad como de paciencia. Cuando se hace bien, un trabajo de lechada fresca restaura la nitidez geométrica de la disposición de tus azulejos y le da a toda la cocina un cambio de imagen que parece que costó miles. No te apresures en la eliminación y no escatimes en la limpieza, o tu lechada nueva no se adherirá.

  1. Protege todo primero. Retira todos los objetos de tus encimeras y delimita los bordes donde el azulejo se encuentra con la encimera, los gabinetes y los electrodomésticos con cinta de pintor. Usa lonas o plástico grueso para cubrir las superficies debajo del salpicadero y recoger los escombros.
  2. Lija la vieja. Usa una herramienta para eliminar lechada o una multiherramienta oscilante con una hoja para lechada para lijar cuidadosamente la lechada vieja. Intenta eliminar al menos la mitad de la profundidad del azulejo para proporcionar un anclaje sólido para el material nuevo.
  3. Elimina el polvo por completo. Usa una aspiradora de taller con un accesorio de cepillo para eliminar todo el polvo y los trozos sueltos de las juntas. Limpia todo el salpicadero con una esponja húmeda o una mezcla de vinagre y agua para asegurar que la superficie esté completamente libre de aceites y escombros.
  4. Presiona la lechada profundamente. Toma una llana de goma para lechada y extiende tu lechada premezclada sobre los azulejos en un ángulo de 45 grados. Presiona firmemente para forzar la lechada profundamente en las juntas, asegurándote de que no queden bolsas de aire.
  5. Limpia con moderación. Espera a que la lechada se endurezca un poco, generalmente de 15 a 30 minutos, luego usa una esponja húmeda, no mojada, para limpiar el exceso de lechada de las caras de los azulejos. Enjuaga tu esponja con frecuencia para mantener la superficie limpia.
  6. Seca y pule hasta obtener brillo. Una vez que la lechada se haya secado hasta formar un velo opaco, toma un paño de microfibra seco y pule los azulejos hasta dejarlos limpios. No uses agua para este paso, ya que quieres eliminar el polvo restante sin volver a mojar las juntas.