Cómo abonar las plantas correctamente

Abona las plantas durante su época de crecimiento activo usando fertilizante específico para cada tipo, aplicando la cantidad recomendada cada 2-4 semanas según las necesidades de la planta.

  1. Identifica el tipo de planta y sus necesidades. Determina si tienes plantas de interior, exterior, flores, hortalizas o árboles frutales. Las plantas verdes necesitan más nitrógeno, las flores requieren fósforo para la floración, y los frutales necesitan potasio. Lee las etiquetas de tus plantas o investiga sus necesidades específicas antes de elegir el abono.
  2. Elige el fertilizante adecuado. Selecciona entre fertilizante líquido para aplicación rápida, granulado de liberación lenta, o casero como compost. Los números NPK en el envase indican nitrógeno-fósforo-potasio. Para plantas verdes usa 10-5-5, para flores 5-10-10, y para césped 20-10-10. Los fertilizantes orgánicos son más suaves pero actúan más lento.
  3. Prepara la mezcla correcta. Si usas fertilizante líquido, diluye según las instrucciones del fabricante, generalmente 1-2 cucharadas por litro de agua. Para granulado, mide la cantidad recomendada por metro cuadrado. Nunca excedas la dosis porque puedes quemar las raíces. Es mejor quedarse corto que pasarse.
  4. Riega antes de abonar. Asegúrate de que la tierra esté húmeda antes de aplicar fertilizante. Esto ayuda a distribuir mejor los nutrientes y evita que las raíces se quemen por concentración excesiva de sales. Si la tierra está seca, riega primero y espera una hora antes de fertilizar.
  5. Aplica el abono correctamente. Para fertilizante líquido, vierte lentamente alrededor de la base de la planta, evitando mojar las hojas. Con granulado, espolvorea uniformemente alrededor de la planta y rasca ligeramente la superficie para mezclarlo con la tierra. Mantén el abono alejado del tallo principal para evitar quemaduras.
  6. Riega después de la aplicación. Da un riego ligero después de aplicar el fertilizante para activar los nutrientes y ayudar a que penetren en la zona de las raíces. No enchárques, solo humedece bien la superficie. Esto también elimina cualquier residuo de abono que haya quedado en las hojas.