Cómo abonar las plantas correctamente
Abona las plantas durante su época de crecimiento activo usando fertilizante específico para cada tipo, aplicando la cantidad recomendada cada 2-4 semanas según las necesidades de la planta.
- Identifica el tipo de planta y sus necesidades. Determina si tienes plantas de interior, exterior, flores, hortalizas o árboles frutales. Las plantas verdes necesitan más nitrógeno, las flores requieren fósforo para la floración, y los frutales necesitan potasio. Lee las etiquetas de tus plantas o investiga sus necesidades específicas antes de elegir el abono.
- Elige el fertilizante adecuado. Selecciona entre fertilizante líquido para aplicación rápida, granulado de liberación lenta, o casero como compost. Los números NPK en el envase indican nitrógeno-fósforo-potasio. Para plantas verdes usa 10-5-5, para flores 5-10-10, y para césped 20-10-10. Los fertilizantes orgánicos son más suaves pero actúan más lento.
- Prepara la mezcla correcta. Si usas fertilizante líquido, diluye según las instrucciones del fabricante, generalmente 1-2 cucharadas por litro de agua. Para granulado, mide la cantidad recomendada por metro cuadrado. Nunca excedas la dosis porque puedes quemar las raíces. Es mejor quedarse corto que pasarse.
- Riega antes de abonar. Asegúrate de que la tierra esté húmeda antes de aplicar fertilizante. Esto ayuda a distribuir mejor los nutrientes y evita que las raíces se quemen por concentración excesiva de sales. Si la tierra está seca, riega primero y espera una hora antes de fertilizar.
- Aplica el abono correctamente. Para fertilizante líquido, vierte lentamente alrededor de la base de la planta, evitando mojar las hojas. Con granulado, espolvorea uniformemente alrededor de la planta y rasca ligeramente la superficie para mezclarlo con la tierra. Mantén el abono alejado del tallo principal para evitar quemaduras.
- Riega después de la aplicación. Da un riego ligero después de aplicar el fertilizante para activar los nutrientes y ayudar a que penetren en la zona de las raíces. No enchárques, solo humedece bien la superficie. Esto también elimina cualquier residuo de abono que haya quedado en las hojas.