Cómo proteger las plantas de tomate del gusano cornudo
Inspecciona las plantas semanalmente, retira los gusanos manualmente y fomenta la presencia de avispas parasitarias para controlar esta plaga de forma natural.
- Inspección semanal de las plantas. Revisa tus plantas de tomate cada semana, especialmente el envés de las hojas y los tallos principales. Los gusanos cornudos son verdes y se camuflan perfectamente, pero busca hojas mordisqueadas o ramas peladas. También observa sus excrementos negros en el suelo, que son una señal clara de su presencia.
- Remoción manual de los gusanos. Una vez localizado el gusano, retíralo con la mano usando guantes de jardinería. Son inofensivos para los humanos a pesar de su cuerno intimidante. Colócalos en un balde con agua jabonosa para eliminarlos o llévalos lejos del huerto si prefieres no matarlos.
- Plantación de cultivos trampa. Siembra plantas de eneldo, albahaca y caléndulas alrededor de tus tomates. Estas plantas atraen avispas bracónidas, que son enemigos naturales del gusano cornudo. Las avispas ponen sus huevos dentro del gusano, controlando la población de forma natural.
- Aplicación de Bt (Bacillus thuringiensis). Pulveriza las plantas con Bt en las primeras horas de la mañana o al atardecer. Esta bacteria natural es específica para larvas de lepidópteros y es segura para humanos, mascotas y insectos benéficos. Repite la aplicación cada 7-10 días durante la temporada de mayor actividad.
- Limpieza del huerto al final de temporada. Retira todos los restos de plantas de tomate al final del cultivo y voltea la tierra del huerto. Esto interrumpe el ciclo de vida del gusano, ya que las pupas invernan en el suelo. Quema o desecha los restos vegetales, no los compostes.