Cómo podar rosales correctamente

Poda los rosales a finales del invierno cortando ramas muertas, débiles y entrecruzadas, dejando 3-5 cañas principales con cortes en diagonal sobre yemas que miren hacia afuera.

  1. Prepara las herramientas. Usa tijeras de podar afiladas y desinfectadas con alcohol isopropílico. Ponte guantes gruesos de cuero para protegerte de las espinas. Ten a mano una lima para afilar las tijeras si es necesario durante el trabajo.
  2. Elige el momento adecuado. Poda a finales del invierno, cuando haya pasado el riesgo de heladas fuertes pero antes de que broten las yemas. En climas templados esto suele ser entre febrero y marzo. Evita podar en días lluviosos para reducir el riesgo de enfermedades.
  3. Elimina madera muerta y enferma. Corta todas las ramas secas, negras o con signos de enfermedad hasta llegar a madera sana de color verde claro. Haz los cortes al menos 2 centímetros por debajo de la zona dañada. Retira también los chupones que salen desde la base del rosal.
  4. Retira ramas débiles y entrecruzadas. Elimina las ramas más finas que un lápiz, ya que no producirán flores de calidad. Corta también las ramas que se cruzan entre sí o crecen hacia el interior del arbusto. Esto mejora la circulación de aire y previene enfermedades.
  5. Selecciona las cañas principales. Deja entre 3 y 5 de las cañas más fuertes y sanas como estructura principal del rosal. Estas deben estar bien distribuidas alrededor de la planta y crecer hacia afuera desde el centro.
  6. Realiza los cortes finales. Corta las cañas principales a una altura de 30-50 centímetros desde el suelo, dependiendo de la variedad. Haz cortes en diagonal a unos 5 milímetros por encima de una yema que mire hacia afuera. El corte debe inclinarse alejándose de la yema para que el agua escurra.
  7. Limpia y fertiliza. Recoge todos los restos de poda y deséchalos para evitar que queden esporas de hongos. Aplica una capa de compost o estiércol bien descompuesto alrededor de la base del rosal, sin tocar el tronco directamente.