Cómo acolchar correctamente tus parterres de jardín

El mantillo es el héroe anónimo del paisaje, actuando tanto como una manta protectora para tu suelo como un toque final para el atractivo exterior. Cuando se aplica correctamente, suprime las malas hierbas, retiene la humedad y enriquece gradualmente la tierra a medida que se descompone, creando el entorno ideal para que tus plantas prosperen a lo largo de las estaciones. Bien hecho, un parterre acolchado se ve limpio, uniforme e intencionado. El secreto no es solo verter bolsas de la tienda; se trata de una preparación adecuada, la profundidad correcta y saber exactamente dónde debe y no debe estar el mantillo. Sigue este método y pasarás menos tiempo arrancando malas hierbas y más tiempo disfrutando de un jardín saludable y de aspecto profesional.

  1. Elimina todas las malas hierbas primero. Antes de añadir material nuevo, arranca las malas hierbas existentes de raíz y retira cualquier residuo superficial, hojas o materia vegetal muerta. Retirar esto ahora asegura que no estés simplemente encerrando malas hierbas debajo de una capa de mantillo.
  2. Corta un borde limpio. Usa un bordeadora de media luna o una pala para cortar una zanja vertical y nítida a lo largo del borde donde el mantillo se encuentra con el césped. Esto define el borde del parterre y evita que el mantillo se derrame sobre el césped durante lluvias intensas.
  3. Afroja y humedece el suelo. Rastrilla ligeramente la tierra existente para romper cualquier costra o compactación. Si la tierra está extremadamente seca, rocíala rápidamente con la manguera para fomentar la retención de humedad bajo la nueva capa.
  4. Extiende en capas uniformes. Vierte tu mantillo en pequeños montones por todo el parterre en lugar de intentar extenderlo desde un solo montón gigante. Usa un rastrillo de jardín para esparcir el material en una capa uniforme, trabajando con cuidado alrededor de la base de tus plantas.
  5. Alcanza la marca de 2-3 pulgadas. Extiende el mantillo a una profundidad de 2 a 3 pulgadas exactas. Si es más profundo, corres el riesgo de asfixiar las raíces de las plantas; si es menos profundo, las malas hierbas se abrirán paso fácilmente.
  6. Mantén el mantillo alejado de los tallos. Aleja el mantillo de la base de los troncos y tallos para crear un pequeño espacio. El mantillo nunca debe tocar la corteza de un árbol o el tallo de un arbusto, ya que esto promueve la putrefacción y las infestaciones de plagas.