Cómo cuidar un ficus lyrata en el interior de tu hogar
El ficus lyrata necesita luz brillante indirecta, riego moderado cuando la tierra se seca en la superficie, y un ambiente húmedo para prosperar en interiores.
- Ubica la planta en el lugar ideal. Coloca tu ficus lyrata cerca de una ventana grande que reciba luz brillante pero indirecta. Evita la luz solar directa que puede quemar las hojas. Una distancia de 1-2 metros de una ventana orientada al sur o cerca de una ventana este u oeste funciona perfectamente. La planta necesita al menos 6 horas de luz brillante al día.
- Establece un programa de riego adecuado. Riega profundamente cuando los primeros 2-3 centímetros de tierra estén secos al tacto. Generalmente esto ocurre cada 7-10 días en verano y cada 10-14 días en invierno. Usa agua a temperatura ambiente y riega hasta que el agua drene por los agujeros del fondo. Vacía el plato recolector después de 30 minutos para evitar encharcamientos.
- Mantén la humedad ambiental. Los ficus lyrata prefieren humedad del 40-60%. Aumenta la humedad colocando un humidificador cerca, poniendo la maceta sobre un plato con piedras y agua, o agrupando plantas juntas. Evita rociar las hojas directamente ya que esto puede causar manchas y enfermedades fúngicas.
- Controla la temperatura del ambiente. Mantén la temperatura entre 18-24°C durante el día y no menos de 15°C por la noche. Evita corrientes de aire frío, calefacciones directas y aires acondicionados. Los cambios bruscos de temperatura pueden causar la caída de hojas.
- Fertiliza durante la temporada de crecimiento. Aplica fertilizante líquido balanceado diluido a la mitad cada 2-4 semanas durante primavera y verano. En otoño e invierno reduce a una vez al mes o suspende completamente. Un fertilizante 10-10-10 o similar funciona bien para mantener el crecimiento saludable.
- Limpia las hojas regularmente. Limpia las hojas grandes con un paño húmedo cada 2-3 semanas para remover el polvo y permitir mejor fotosíntesis. También puedes ducharlo ocasionalmente con agua tibia, asegurándote de que la tierra no se empape demasiado.
- Trasplanta cuando sea necesario. Trasplanta cada 1-2 años o cuando las raíces salgan por los agujeros de drenaje. Usa una maceta solo 2-5 cm más grande que la anterior y tierra para plantas de interior con buen drenaje. La mejor época es primavera cuando la planta está en crecimiento activo.