Cómo cultivar menta sin que invada todo el jardín

Planta la menta en macetas o contenedores, o usa barreras físicas en el suelo para controlar sus raíces invasivas y evitar que se extienda por todo el jardín.

  1. Elige el método de contención adecuado. Decide si plantarás en macetas, jardineras elevadas o crearás barreras subterráneas. Las macetas son la opción más efectiva para principiantes, mientras que las barreras requieren más trabajo inicial pero permiten plantación directa en el suelo.
  2. Prepara contenedores con buen drenaje. Si usas macetas, elige recipientes de al menos 30 cm de diámetro y 25 cm de profundidad. Asegúrate de que tengan agujeros de drenaje abundantes. Llena con tierra para macetas de buena calidad mezclada con un poco de compost.
  3. Instala barreras físicas en el suelo. Para plantación directa, cava una zanja de 40 cm de profundidad alrededor del área designada. Instala láminas de plástico rígido o metal que sobresalgan 5 cm del suelo. Esto cortará las raíces horizontales que se extienden.
  4. Planta en la ubicación correcta. Coloca la menta en un lugar con sol parcial y sombra durante las horas más intensas. La menta prefiere suelo húmedo pero bien drenado. Mantén las plantas a 30 cm de distancia entre sí para permitir circulación de aire.
  5. Realiza podas regulares. Corta los tallos florales tan pronto como aparezcan para mantener la energía en las hojas. Poda la planta en un tercio cada mes durante la temporada de crecimiento. Esto evita que se vuelva leñosa y controla su expansión.
  6. Controla los estolones y raíces. Revisa mensualmente alrededor de las plantas en busca de brotes nuevos que hayan escapado. Corta inmediatamente cualquier estolón que encuentres. Si plantas en maceta, trasplanta anualmente para renovar la tierra y podar raíces.
  7. Cosecha regularmente. Corta hojas y tallos jóvenes con frecuencia para uso culinario. La cosecha constante debilita la planta y reduce su capacidad de expansión. Nunca coseches más del 50% de la planta de una vez.