Cómo cultivar calabacines con éxito en tu huerto

Los calabacines necesitan sol directo, suelo bien drenado y riego constante. Siembra las semillas en primavera cuando ya no haya riesgo de heladas y cosecha cuando estén tiernos.

  1. Prepara el terreno. Elige un lugar con al menos 6 horas de sol directo al día. Remueve la tierra hasta 30 cm de profundidad y mezcla compost o estiércol bien descompuesto. Los calabacines necesitan suelo fértil y bien drenado con pH entre 6.0 y 7.0. Deja al menos 1 metro de espacio entre cada planta porque crecen mucho.
  2. Siembra las semillas. Planta las semillas directamente en el suelo cuando la temperatura nocturna se mantenga por encima de 15°C. Haz hoyos de 2-3 cm de profundidad y coloca 2-3 semillas en cada uno, separados por 1 metro. Cubre con tierra suelta y riega suavemente. Las semillas germinan en 7-10 días si el suelo está caliente.
  3. Establece el riego. Riega profundamente 2-3 veces por semana, manteniendo el suelo húmedo pero no encharcado. Evita mojar las hojas para prevenir hongos. Usa riego por goteo o aplica el agua directamente al suelo alrededor de la base de la planta. En verano necesitarán más agua, especialmente durante la fructificación.
  4. Fertiliza regularmente. Aplica fertilizante rico en nitrógeno cada 2-3 semanas durante la primera mitad del crecimiento. Cuando empiecen a florecer, cambia a un fertilizante con más fósforo y potasio para favorecer la producción de frutos. Puedes usar compost líquido o fertilizante orgánico granulado.
  5. Controla plagas y enfermedades. Revisa las plantas semanalmente buscando pulgones, trips o escarabajos del pepino. Retira manualmente las plagas pequeñas o usa jabón insecticida. Para prevenir hongos, asegura buena ventilación entre plantas y evita regar las hojas. Si aparece oídio, aplica fungicida orgánico basado en bicarbonato.
  6. Cosecha en el momento ideal. Cosecha los calabacines cuando midan 15-20 cm de largo y la piel esté brillante y tierna. Córtalos con cuchillo o tijeras, no los arranques. Revisa las plantas diariamente porque crecen muy rápido. La cosecha regular estimula la producción de más frutos durante toda la temporada.