Plantar un jardín de flores desde cero
El primer jardín de flores no sale perfecto, pero tampoco tiene que salir mal. La diferencia está en pensar el espacio como capas: lo que florece primero, lo que florece después, lo que crece alto atrás y lo que llena adelante. Un buen jardín de flores no es un catálogo plantado al azar. Es una secuencia pensada que funciona desde abril hasta octubre, que no deja huecos pelones, y que mejora cada año porque conoces el terreno. La tentación es comprar todo lo que se ve bonito en el vivero. Mejor empezar con seis variedades, plantarlas bien, y expandir cuando entiendas cómo responde tu suelo. Un jardín pequeño bien plantado siempre gana sobre un área grande mal ejecutada. Lo que sigue es el método de tres temporadas: perennes que regresan solas, un suelo que retiene agua sin encharcarse, y grupos de color que funcionan juntos en lugar de competir.
- Marcar el área y evaluar el sol. Observa la zona durante un día completo y marca dónde cae el sol directo. Seis horas de sol directo califican como pleno sol, cuatro horas como sol parcial. Usa una manguera o cuerda para dibujar el contorno del jardín en el suelo. Las curvas se ven mejor que los rectángulos perfectos, pero mantén líneas que puedas cortar con facilidad.
- Remover el césped y preparar el suelo. Corta y levanta el césped en secciones con una pala plana, dejando 5 cm de tierra en las raíces. Voltea el suelo a 25-30 cm de profundidad con una horquilla de jardín. Rompe los terrones grandes y saca piedras y raíces. Este es trabajo físico real; toma descansos.
- Mejorar el suelo con materia orgánica. Extiende una capa de 8-10 cm de compost o estiércol bien descompuesto sobre toda el área. Incorpóralo al suelo existente mezclando con la horquilla hasta que no veas capas definidas. El suelo debe verse oscuro y desmoronarse en la mano sin formar bolas duras. Si tu suelo es pura arcilla, agrega también arena gruesa de construcción.
- Planificar la distribución por alturas. Coloca las plantas altas (60-90 cm) al fondo o centro si el jardín se ve de todos lados. Las medianas (30-45 cm) van en el medio, las rastreras y compactas adelante. Deja las plantas en sus contenedores y arregla sobre el suelo hasta que la composición se vea balanceada. Planta en grupos impares: tres, cinco o siete de la misma variedad crean impacto visual.
- Plantar a la profundidad correcta. Cava cada hoyo del doble de ancho que el contenedor pero de la misma profundidad. Afloja las raíces enredadas con los dedos antes de plantar. La corona de la planta debe quedar al nivel del suelo, nunca enterrada ni elevada. Rellena con la tierra mejorada, aprieta suavemente con las manos para eliminar bolsas de aire, y riega inmediatamente.
- Aplicar mantillo entre plantas. Extiende 5-7 cm de mantillo orgánico entre las plantas, dejando 5 cm de espacio libre alrededor de cada tallo. Usa corteza triturada, paja o viruta de madera. El mantillo retiene humedad, suprime malas hierbas y mantiene la tierra fresca en verano. Rellena el mantillo cada primavera.
- Regar profundamente la primera semana. Riega todos los días durante la primera semana, empapando el suelo a 15 cm de profundidad. Después de la primera semana, reduce a tres veces por semana. La segunda semana, dos veces. A partir de la tercera semana, riega una vez por semana profundamente en lugar de muchas veces superficial. Un riego profundo semanal desarrolla raíces fuertes.
- Hacer mantenimiento de temporada. Quita flores marchitas semanalmente para estimular nueva floración. Fertiliza con abono balanceado 10-10-10 cada seis semanas durante la temporada de crecimiento. Al final de otoño, corta las perennes a 10 cm del suelo y aplica una capa fresca de mantillo. No cortes antes de la primera helada; las plantas necesitan tiempo para enviar nutrientes a las raíces.