Cómo hacer compost casero para principiantes

Mezcla restos vegetales de cocina con hojas secas en una proporción de 3 partes marrones por 1 parte verde, mantén húmedo y voltea cada semana para obtener abono natural en 3-6 meses.

  1. Elige la ubicación y el contenedor. Busca un lugar en el jardín con sombra parcial y buen drenaje. Puedes usar una compostera comercial, construir una con palets de madera o simplemente hacer una pila directamente en el suelo. El área debe tener al menos 1 metro cuadrado y ser fácilmente accesible desde la cocina.
  2. Recolecta materiales marrones y verdes. Los materiales marrones aportan carbono: hojas secas, papel periódico sin tinta, cartón, ramas pequeñas. Los materiales verdes aportan nitrógeno: restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, posos de café, césped cortado fresco. Evita carne, lácteos, aceites y excrementos de mascotas.
  3. Arma la primera capa. Coloca en el fondo ramas pequeñas o material grueso para favorecer el drenaje y la aireación. Luego alterna capas de material marrón y verde, manteniendo una proporción de 3 partes marrón por 1 parte verde. Cada capa debe tener entre 10-15 centímetros de grosor.
  4. Controla la humedad. La mezcla debe estar húmeda como una esponja escurrida, ni empapada ni seca. Riega ligeramente si está muy seca o añade material marrón seco si hay exceso de humedad. Un compost bien balanceado no debe oler mal, solo a tierra húmeda.
  5. Voltea y mantén el compost. Mezcla la pila cada 1-2 semanas con una pala o horca para oxigenar los microorganismos. Continúa añadiendo restos de cocina cubriendo siempre con material marrón para evitar moscas y malos olores. El centro de la pila debe calentarse, señal de que el proceso funciona.
  6. Cosecha tu compost maduro. Después de 3-6 meses tendrás compost listo cuando sea de color marrón oscuro, tenga textura terrosa y olor agradable a bosque. Tamiza los trozos grandes que aún no se han descompuesto y devuélvelos a la pila. Usa el compost maduro para enriquecer la tierra de tus plantas.