Cómo limpiar las aspas de un ventilador de techo
Los ventiladores de techo actúan como imanes para el polvo, circulando alérgenos por toda tu casa cada vez que enciendes el interruptor. Cuando veas mechones de pelusa gris adheridos al borde de ataque de las aspas, es una señal de que el ventilador está esparciendo polvo en lugar de enfriar el aire. Un ventilador limpio funciona de manera más silenciosa y eficiente, evitando que respires meses de residuos acumulados. La limpieza no tiene por qué resultar en una nube de polvo cayendo sobre tu cama o muebles. Al utilizar un método de contención, capturas la mayor parte de los residuos antes de que tengan la oportunidad de caer. Esta es una tarea de mantenimiento rápido que lleva menos de diez minutos y no requiere más que artículos domésticos que ya posees.
- Protege primero tu dormitorio. Retira los muebles de debajo del ventilador o cubre tu ropa de cama con un protector. Incluso con una limpieza cuidadosa, las partículas finas de polvo inevitablemente caerán cuando agites las aspas.
- Alcanza la altura de las aspas. Coloca una escalera resistente de manera que las aspas queden a la altura del pecho. Nunca te subas a una silla giratoria o a una pila de cajas para alcanzar el ventilador.
- Atrapa el polvo dentro de la funda. Desliza una funda de almohada vieja sobre una aspa hasta que llegue a la carcasa del motor. Presiona la parte superior e inferior de la funda contra el aspa y tira de ella hacia atrás, hacia ti.
- Elimina la película aceitosa persistente. Usa un paño de microfibra húmedo para limpiar los bordes y la parte superior del aspa para eliminar cualquier residuo aceitoso restante. El polvo a menudo se adhiere a las aspas del ventilador debido a aceites de cocina o alta humedad.
- Limpia las rejillas ocultas. Usa una aspiradora con un accesorio de cepillo suave para eliminar los escombros de las rejillas de ventilación en la carcasa del motor. No rocíes limpiadores directamente en estas rejillas.
- Verifica el movimiento de giro suave. Limpia cualquier polvo que se haya depositado en las bombillas o cadenas de tracción. Empuja suavemente las aspas para asegurarte de que giren libremente sin tambalearse.