Cómo proteger los muebles de exterior en invierno
Protege tus muebles de exterior limpiándolos a fondo, aplicando tratamientos protectores y guardándolos en espacios cubiertos o cubriéndolos con fundas impermeables durante los meses fríos.
- Limpia profundamente todos los muebles. Retira toda la suciedad, hojas y residuos acumulados. Para muebles de madera, usa agua tibia con jabón suave y un cepillo de cerdas blandas. En muebles de metal, aplica un desengrasante y elimina cualquier rastro de óxido con lija fina. Los muebles de ratán o mimbre requieren aspirado previo y limpieza con paño húmedo. Deja secar completamente antes del siguiente paso.
- Aplica tratamientos protectores específicos. En muebles de madera, aplica aceite protector o barniz marino con brocha, siguiendo la veta. Para metal, usa pintura antioxidante en zonas descascarilladas y aplica cera protectora en toda la superficie. Los muebles de aluminio solo necesitan cera para automóviles. En ratán natural, aplica aceite de linaza con pincel suave. Deja curar según las instrucciones del fabricante.
- Retira y guarda cojines y textiles. Lava todos los cojines y telas según sus etiquetas de cuidado. Asegúrate de que estén completamente secos antes de guardarlos para evitar moho. Almacénalos en bolsas de plástico con cierre hermético o contenedores estancos en un lugar seco y ventilado como el sótano, garaje o armario interior.
- Traslada los muebles a espacios protegidos. Mueve los muebles más delicados a garajes, cobertizos, sótanos o porches cerrados. Si no tienes espacio cubierto suficiente, agrupa los muebles en la zona más protegida del patio, preferiblemente contra una pared sur para mayor resguardo del viento y humedad excesiva.
- Cubre los muebles que permanezcan afuera. Usa fundas específicas para muebles de exterior, no lonas genéricas. Asegúrate de que sean transpirables para evitar condensación pero impermeables al agua. Ajusta bien las fundas con cuerdas elásticas y revisa que no queden bolsas de agua. Para mesas grandes, inclina ligeramente la funda para facilitar el drenaje.
- Eleva los muebles del suelo. Coloca bloques de madera, ladrillos o soportes plásticos bajo las patas de muebles que permanezcan en exterior. Esto evita el contacto directo con el suelo húmedo y mejora la circulación de aire. Asegúrate de que los soportes sean estables y que los muebles queden nivelados.