Cómo limpiar persianas sin descolgarlas

Puedes limpiar persianas eficazmente usando un plumero, paño húmedo o aspiradora con accesorio de cerdas suaves mientras permanecen colgadas.

  1. Cierra las persianas completamente. Gira las láminas hasta que queden completamente cerradas hacia un lado. Esto te permitirá acceder a toda la superficie de cada lámina de manera uniforme. Comienza siempre con las láminas inclinadas en una dirección antes de voltearlas.
  2. Retira el polvo superficial. Usa un plumero de microfibra o un paño seco para quitar el polvo suelto. Pasa el plumero horizontalmente a lo largo de cada lámina, desde un extremo al otro. Trabaja de arriba hacia abajo para evitar que el polvo caiga sobre las láminas ya limpiadas.
  3. Limpia con paño húmedo. Humedece ligeramente un paño de microfibra con agua tibia. Escúrrelo bien para que esté apenas húmedo, no empapado. Limpia cada lámina individualmente, sosteniéndola suavemente con una mano mientras pasas el paño con la otra. Esto evitará que las láminas se doblen.
  4. Voltea las persianas. Gira el mecanismo para inclinar las láminas hacia el lado opuesto, exponiendo la cara que no habías limpiado. Repite el proceso de limpiado con el paño húmedo en esta nueva superficie.
  5. Usa aspiradora para suciedad persistente. Para persianas muy polvorientas, utiliza una aspiradora con el accesorio de cerdas suaves. Pasa el accesorio suavemente por cada lámina, manteniendo la succión en nivel bajo para evitar dañar las persianas delicadas.
  6. Seca y ajusta. Deja que las persianas se sequen al aire durante unos minutos. Luego ajusta las láminas a la posición deseada y prueba el mecanismo de apertura y cierre para asegurarte de que funcione correctamente.