Cómo crear un jardín para atraer mariposas

Planta flores nativas ricas en néctar como lavanda, zinnia y caléndula, además de plantas hospederas donde las mariposas puedan poner sus huevos y crear un espacio soleado con agua y refugio.

  1. Elige la ubicación perfecta. Selecciona un área que reciba al menos 6 horas de sol directo al día y esté protegida de vientos fuertes. Las mariposas necesitan calor para volar y prefieren espacios tranquilos. Busca un lugar cerca de una ventana donde puedas disfrutar observándolas desde adentro.
  2. Prepara el suelo adecuadamente. Afloja la tierra a unos 20-30 centímetros de profundidad y mezcla compost orgánico. La mayoría de las plantas para mariposas prefieren suelo bien drenado. Si tu jardín tiene tierra arcillosa, agrega arena gruesa o perlita para mejorar el drenaje.
  3. Planta flores ricas en néctar. Siembra plantas que florezcan en diferentes épocas del año. Incluye lavanda, zinnia, caléndula, cosmos, verbena y salvia. Agrupa las mismas especies en grupos de 3-5 plantas para crear manchas de color más atractivas. Planta las más altas al fondo y las más bajas al frente.
  4. Incluye plantas hospederas. Agrega plantas donde las mariposas puedan poner sus huevos y las orugas puedan alimentarse. El perejil atrae a la mariposa cola de golondrina, la ruda sirve para varias especies, y la hierba de mariposa es excelente para las monarcas. Estas plantas pueden verse un poco comidas, pero es normal y necesario.
  5. Crea una fuente de agua. Coloca un plato poco profundo con agua y algunas piedras donde las mariposas puedan posarse a beber. También puedes hacer un charco de barro mezclando tierra con agua en un área sombreada. Las mariposas necesitan minerales que obtienen del barro húmedo.
  6. Proporciona refugio. Deja algunas áreas con plantas más densas o coloca troncos y piedras donde las mariposas puedan refugiarse del viento y la lluvia. Un pequeño montón de ramas secas en una esquina también sirve como refugio nocturno y durante el clima adverso.
  7. Mantén el jardín naturalmente. Evita completamente los pesticidas químicos que son letales para las mariposas. Permite que algunas plantas se mantengan un poco silvestres y no cortes todo el follaje en otoño, ya que algunas especies hibernan en tallos secos. Riega por la mañana para que las plantas estén secas al anochecer.