Cómo arreglar una puerta de garaje que no cierra
Las puertas de garaje son los objetos en movimiento más pesados de tu hogar, y dependen de un delicado equilibrio de tensión, sensores y rieles para funcionar de manera segura. Cuando una puerta se niega a cerrar, a menudo invirtiendo inmediatamente o quedándose atascada a mitad de recorrido, casi siempre es activada por los sensores de ojos de seguridad que detectan una obstrucción o pierden su conexión electrónica. Antes de llamar a ayuda profesional, una revisión sistemática de tus sensores y escombros en el riel resolverá la mayoría de estas averías. Realizar este mantenimiento por ti mismo requiere paciencia y un gran respeto por la tensión del resorte involucrada. Nunca intentes ajustar los resortes o cables por tu cuenta, ya que están bajo una presión inmensa y pueden causar lesiones graves. Enfoca tu energía en los simples componentes electrónicos y las obstrucciones físicas primero; si la puerta aún tiene problemas, el problema probablemente reside en la configuración de los límites del motor o en el hardware estructural que requiere una mano firme y herramientas de alineación específicas.
- Primero, retira los escombros de los rieles. Inspecciona los rieles verticales y horizontales en busca de escombros, grasa seca u objetos pequeños como guijarros. Usa un cepillo rígido o un paño húmedo para eliminar cualquier acumulación que impida que los rodillos se deslicen suavemente.
- Alinear los ojos de seguridad. Localiza los dos sensores fotoeléctricos cerca del suelo a cada lado de la puerta. Asegúrate de que se miren directamente y de que las luces indicadoras estén fijas, no parpadeantes.
- Limpiar los cristales de los sensores. Limpia ambos cristales con un paño de microfibra limpio y seco. La suciedad, las telarañas o la humedad pueden bloquear el haz infrarrojo, haciendo que el abridor piense que algo está en el camino.
- Comprobar las conexiones de los cables. Inspecciona los cables de bajo voltaje que van de los sensores a la unidad del motor. Busca conexiones sueltas, aislamiento deshilachado o grapas de alambre que hayan pellizcado el cable demasiado fuerte.
- Sentir la resistencia mecánica. Tira del cordón de liberación manual de emergencia para desconectar la puerta del abridor. Levanta la puerta manualmente para ver si se mueve suavemente o se siente pesada y atascada a cierta altura.
- Afinar la fuerza del motor. Si la puerta se detiene sin motivo, localiza los tornillos de ajuste de 'Fuerza' o 'Recorrido' en la parte posterior de la unidad del motor. Gíralos ligeramente en sentido horario para aumentar la potencia necesaria para cerrar la puerta.