Cómo arreglar una puerta de garaje que no cierra

Las puertas de garaje son los objetos en movimiento más pesados de tu hogar, y dependen de un delicado equilibrio de tensión, sensores y rieles para funcionar de manera segura. Cuando una puerta se niega a cerrar, a menudo invirtiendo inmediatamente o quedándose atascada a mitad de recorrido, casi siempre es activada por los sensores de ojos de seguridad que detectan una obstrucción o pierden su conexión electrónica. Antes de llamar a ayuda profesional, una revisión sistemática de tus sensores y escombros en el riel resolverá la mayoría de estas averías. Realizar este mantenimiento por ti mismo requiere paciencia y un gran respeto por la tensión del resorte involucrada. Nunca intentes ajustar los resortes o cables por tu cuenta, ya que están bajo una presión inmensa y pueden causar lesiones graves. Enfoca tu energía en los simples componentes electrónicos y las obstrucciones físicas primero; si la puerta aún tiene problemas, el problema probablemente reside en la configuración de los límites del motor o en el hardware estructural que requiere una mano firme y herramientas de alineación específicas.

  1. Primero, retira los escombros de los rieles. Inspecciona los rieles verticales y horizontales en busca de escombros, grasa seca u objetos pequeños como guijarros. Usa un cepillo rígido o un paño húmedo para eliminar cualquier acumulación que impida que los rodillos se deslicen suavemente.
  2. Alinear los ojos de seguridad. Localiza los dos sensores fotoeléctricos cerca del suelo a cada lado de la puerta. Asegúrate de que se miren directamente y de que las luces indicadoras estén fijas, no parpadeantes.
  3. Limpiar los cristales de los sensores. Limpia ambos cristales con un paño de microfibra limpio y seco. La suciedad, las telarañas o la humedad pueden bloquear el haz infrarrojo, haciendo que el abridor piense que algo está en el camino.
  4. Comprobar las conexiones de los cables. Inspecciona los cables de bajo voltaje que van de los sensores a la unidad del motor. Busca conexiones sueltas, aislamiento deshilachado o grapas de alambre que hayan pellizcado el cable demasiado fuerte.
  5. Sentir la resistencia mecánica. Tira del cordón de liberación manual de emergencia para desconectar la puerta del abridor. Levanta la puerta manualmente para ver si se mueve suavemente o se siente pesada y atascada a cierta altura.
  6. Afinar la fuerza del motor. Si la puerta se detiene sin motivo, localiza los tornillos de ajuste de 'Fuerza' o 'Recorrido' en la parte posterior de la unidad del motor. Gíralos ligeramente en sentido horario para aumentar la potencia necesaria para cerrar la puerta.