Reparar bisagras de puertas chirriantes

Las bisagras no chirrían porque sean viejas. Chirrían porque el metal roza contra el metal, a menudo empeorado por restos de pintura, polvo o simplemente sequedad. El ruido puede parecer inofensivo, pero indica desgaste, y la fricción sin tratar conduce a pasadores deformados, agujeros desgastados y, en última instancia, a puertas que ya no cierran correctamente. La buena noticia: Casi cualquier bisagra chirriante se puede reparar sin una caja de herramientas. Necesita un lubricante, un poco de paciencia y diez minutos. Sin herrajes nuevos, sin taladro, sin drama. Hecho correctamente, la reparación dura años y la puerta se mueve como el primer día.

  1. Identificar la bisagra y mover la puerta. Abra y cierre la puerta lentamente varias veces para localizar la bisagra chirriante. Por lo general, es la del medio o la superior. Con puertas de varias secciones, revise cada bisagra individualmente. El movimiento muestra dónde el metal se atasca.
  2. Levantar el pasador de la bisagra. Fije la puerta en posición abierta. Use un destornillador de cabeza plana o un cuchillo de mantequilla viejo para apoyarlo debajo de la cabeza de la bisagra y levante suavemente. El pasador debería soltarse fácilmente. Si está atascado, golpee suavemente el destornillador con un martillo. Extraiga el pasador por completo.
  3. Limpiar el pasador y el buje. Limpie el pasador con un paño seco. Retire los restos de pintura, óxido o suciedad con un cepillo de alambre o papel de lija grueso. Introduzca un trapo enrollado o un bastoncillo de algodón en el buje de la bisagra vacío y limpie los depósitos. Limpio significa menos fricción.
  4. Aplicar lubricante. Aplique tres gotas de aceite doméstico, aceite de máquina de coser o spray de silicona directamente sobre el pasador. Vuelva a colocar el pasador en el buje, pero aún no lo inserte por completo. Mueva la puerta dos veces para que el aceite se distribuya. Luego, inserte el pasador por completo. Limpie el exceso de aceite con un trapo.
  5. Comprobar y ajustar la función. Abra y cierre la puerta lentamente diez veces. El chirrido debería haber desaparecido. Si no, retire el pasador nuevamente y aplique más lubricante. Para chirridos persistentes, compruebe si el pasador está doblado; un pasador deformado debe reemplazarse.
  6. Tratar las bisagras restantes. Lubrique también las bisagras silenciosas de forma preventiva. Mismo procedimiento: sacar pasador, limpiar, engrasar, insertar. Evita chirridos futuros y mantiene la puerta equilibrada. Las puertas con tres bisagras se benefician especialmente de un tratamiento uniforme.
  7. Limpiar el área de trabajo. Recoja las gotas de aceite del suelo o del marco de la puerta con un paño húmedo. Guarde los pasadores que no se reutilicen en un frasco. Almacene los lubricantes etiquetados. Lave o deseche los trapos.